miércoles, 25 de noviembre de 2009

Declaración Izquierda Anticapitalista: Ante vuestra violencia ¡nuestra revuelta!

Izquierda Anticapitalista

Nos hablan de avances en la protección de derechos humanos, pero las mujeres de todo el mundo continuamos sufriendo los efectos de múltiples violencias por el mero hecho de ser mujeres. Este año, en el día internacional contra la violencia machista, desde Izquierda Anticapitalista seguimos reivindicando la voz de las mujeres para parar de una vez por todas las violencias que limitan nuestros derechos, nuestra subsistencia, nuestra autonomía y nuestra credibilidad.
La violencia machista continúa presente en nuestras vidas cotidianas en forma de maltratos, asesinatos en el hogar y fuera de él, de violaciones y de acoso sexual. A pesar de que las agresiones que sufrimos tienen una presencia creciente en los medios de comunicación, éstos siguen hablando de las mujeres como víctimas pasivas, sin historia, sin voz. De esta manera, hemos pasado de la invisibilidad absoluta a protagonizar titulares morbosos que omiten el carácter sistémico de nuestras lesiones y nuestras muertes. Asimismo, los intentos del gobierno del PSOE de introducir legislación como la Ley de Violencia de Género están basados en la victimización de las mujeres y en la lógica punitiva. Ante estas limitaciones, consideramos imprescindible seguir realizando un análisis profundo de las causas de la violencia que sufrimos, las cuáles yacen en las desigualdades y opresiones resultantes del sistema patriarcal. De esta manera, ante las medidas actuales que no atacan el mal de raíz, queremos situar en el centro del debate la prevención. Una prevención que nos ayude a superar los meros “parches a posteriori” y que sirva para proteger realmente a todas las mujeres, incluyendo los colectivos más vulnerables y/o invisibilizados como las mujeres inmigrantes, las lesbianas o las trans.
Por otro lado, las mujeres muertas o heridas en manos de sus agresores constituyen “sólo” la cara más amarga de este escenario. Pero hay mucho más. La doble jornada de trabajo, el confinamiento de la mujer en el ámbito doméstico y la división sexual del trabajo son también expresiones cotidianas, y en gran medida factores, de esta violencia que hace falta seguir denunciando. No sólo ayudan a explicar las agresiones directas que las mujeres sufrimos cada día sino que también están relacionadas con el sistema capitalista y con las formas en que éste acentúa las relaciones patriarcales. La violencia de género se da a niveles individuales y familiares pero también se genera y perpetúa a niveles estructurales, como en el ámbito institucional, el económico o los servicios sociales, entre muchos otros.
Las negligencias de un estado de bienestar meramente subsidiario siguen siendo maquilladas gracias al trabajo “voluntario” o (infra)remunerado de cientos de miles de mujeres en el Estado español, tanto autóctonas como inmigrantes. Los recortes en gasto social, las privatizaciones de los servicios públicos, el aumento del paro, la flexibilización del mercado laboral, las políticas hostiles a la población inmigrante, todas ellas intensificadas en el actual contexto de crisis, contribuyen a mantener a miles de mujeres en una situación de dependencia y marginación social y económica, y resultan a menudo en una incapacidad de abandonar situaciones abusivas y en la feminización de la pobreza. Estas situaciones toman aún mayor calibre en los países del Sur, donde las mujeres son las primeras en pagar los dramáticos efectos de los programas de ajuste estructural y a menudo sufren la violencia física y sexual en situaciones de conflictos bélicos.
Es por todo ello que en un contexto de crisis que seguirá prolongándose y profundizándose, se hace más necesario y urgente que nunca articular respuestas y proyectos alternativos que tengan la denuncia de todas las caras de la violencia machista como uno de sus ejes centrales. ¡Las mujeres estamos hartas de ser los hombros invisibles sobre los cuáles descansa el capitalismo patriarcal! Éste se basa sobre los golpes que recibimos, sobre el trabajo eternamente no reconocido que realizamos, sobre nuestra discriminación, sobre nuestra sobreexplotación. ¡Estamos hartas de ser las mulas de carga del sistema y decimos basta, decimos NO!
Y nuestro NO no es una simple negación sino que forma parte de nuestro avance en la creación de una sociedad sin explotación ni opresión de ningún tipo; una sociedad que no esté basada en la lógica del beneficio, de la competitividad y de la violencia que las sustenta, sino que se organice en torno a los valores de la solidaridad, el respeto, la igualdad y el bien común. El 25 de noviembre, día internacional contra la violencia machista, pero también cada día del año, seguimos exigiendo, más firmemente que nunca, “basta ya de violencia machista! “Contra la violencia del patriarcado y el capitalismo, no nos callaremos!””Ante vuestra violencia, nuestra revuelta!”

sábado, 21 de noviembre de 2009

PARO GENERAL AGRARIO: EL CAMPO DEBE MOVILIZARSE A FAVOR DE OTRO MODELO DE PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN AGRÍCOLA

Declaración de Izquierda Anticapitalista
Estos días 20 y 21 de noviembre, los sindicatos agrarios COAG, ASAJA y UPA, han convocado a un paro general en el campo, y a una gran manifestación en Madrid el 21 de noviembre. Con el lema: “El campo se arruina, movilízate”, están realizando una campaña que pretende la implicación de todos los ayuntamientos rurales y la solidaridad masiva de la sociedad rural.
El descontento de los agricultores es una realidad. La renta agraria ha descendido un 26% en los últimos cinco años; hay una pérdida de 124 mil empleos en el sector agrario; los costes de producción se han incrementado el 34 %; y hay un descenso generalizado en los precios de origen, por la práctica oligopolista de las cadenas alimentarias. La gran distribución controla el 82% de las compras y se aplican márgenes que, en algunos casos, son del 1,200 por cien entre el precio pagado al agricultor y el precio del consumidor.
El sector agrario está viviendo una crisis profunda y, por ello la movilización en el campo es necesaria. Un mundo rural vivo sólo será posible a través de la movilización de las y los campesinos en oposición al actual modelo de producción agrícola y a la agroindustria. El futuro del campo está en la lucha.El paro general convocado estos días 20 y 21 pone sobre la mesa la crisis del campo y la necesidad de soluciones, y señala el camino de la lucha como única solución. Por ello desde Izquierda Anticapitalista apoyamos las movilizaciones y pensamos que su éxito es clave para el futuro del campo. Al mismo tiempo, pensamos que las mismas presentan límites importantes en su discurso y que es necesario ir más allá en la crítica al actual modelo agroindustrial. Las reivindicaciones de las organizaciones agrarias, como precios justos, fiscalidad adecuada, plan de financiación...son positivas, pero es necesario oponerse globalmente al actual modelo de producción agrícola y ganadera dominado por las multinacionales y que es el causante de la crisis del campo. Las agromultinacionales ponen en nuestros mercados productos producidos a 2 mil kilómetros de distancia y a costa de la explotación de campesinos, de los trabajadores rurales asalariados, la destrucción de la tierra con la siembra de monocultivos y transgénicos donde utilizan grandes cantidades de petróleo, abono y agrotóxicos. Sin un cambio de fondo de modelo, no habrá futuro para el campo, los pequeños agricultores y los trabajadores rurales asalariados.

Es necesario plantear una transformación radical de la Política Agraria Común (PAC) que sirva de apoyo a los pequeños campesinos y que tenga como objetivo mantener e incrementar la población rural. Una PAC que apoye a la agricultura local, ambientalmente sostenible con biodiversidad y con prácticas agroecológicos que lleven a producir alimentos saludables en mercados locales y a consumidores directos.Otra exigencia central debe ser la desaparición de los cultivos transgénicos que tan graves consecuencias tienen para la salud humana y el medio ambiente, creando una fuerte dependencia del agricultor de las transnacionales. El Estado español, en particular en Catalunya y Aragón. es un de los países donde se cultivan más transgénicos.
Hay que fomentar también un verdadero de plan de reconversión ecológica de la economía y de fomento de las energías renovables, desmarcándose de las falsas soluciones como el incremento de los agrocombustibles, que entran en competencia con la producción de alimentos y que han favorecido los aumentos de precio de cereales y grano a escala internacional, en el marco de la crisis alimentaria que estalló en el 2007.

Para combatir al actual modelo agroindustrial es necesario buscar una alianza entre pequeños campesinos y las y los trabajadores asalariados del campo, que sufren condiciones de trabajo de explotación y miseria, uniendo os problemas respectivos y tejiendo las alianzas necesarias. Y, a un nivel más general, es necesario impulsar una alianza del campo y de la ciudad. El cuestionamiento del actual modelo agrario requiere una alianza entre campesinos y trabajadores rurales, y consumidores, organizaciones ecologistas, y sindicatos (especialmente en sectores como la gran distribución comercial, donde la mano de obra es fuertemente explotada). Esta es la perspectiva estratégica de fondo trabajar.La crisis del campo y el mundo rural requiere movilizaciones que cuestionen de base al actual modelo agroindustrial. Creemos que este es el enfoque que debería tomar el movimiento campesino en el estado español, y sus movilizaciones futuras.

Esta semana, precisamente, en Roma más de 600 delegadas y delegados de organizaciones campesinas, pescadores, consumidores críticos, pastores, mujeres, jóvenes, etc., se han reunido en un foro paralelo a la Cumbre de la FAO, para contestar a preguntas como: ¿Qué agricultura puede enfriar a nuestro planeta? ¿Qué solidaridad entre el campo y la ciudad? ¿Qué modelos alternativos de comercialización? ¿Cuál es el papel de las mujeres, campesinado, pastores, de las comunidades rurales en la construcción de la soberanía alimentaria?

Las demandas y las luchas de la contra-cumbre en Roma marcan lo debería ser los ejes de un movimiento campesino opuesto a la agroindustria, a la globalización neoliberal y a las multinacionales, en favor de un mundo rural vivo, de un modelo de producción agrícola basado en la soberanía alimentaria, que devuelva el control de la producción a las y los productores, y en el que todas las personas del campo, pequeños campesinos y trabajadores/as del campo tengan derecho a una vida digna.

¡Por un mundo rural vivo!
¡Movilicemos el campo a favor de otro modelo de producción y distribución de alimentosl!

viernes, 13 de noviembre de 2009

NINGUN SER HUMANO ES ILEGAL.SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES EXTRANJEROS

IZQUIERDA ANTICAPITALISTA con este comunicado quiere manifestar que la reciente Reforma de la Ley de extranjería nos confirma la pretensión del gobierno de transformar al colectivo inmigrante en el chivo expiatorio de la crisis económica.
La crisis del capitalismo como modelo, que hace casi un año era reconocida por los poderes económicos y políticos, está suponiendo en el Estado español un reguero de desgracias personales y colectivas; 4 millones de parad@s, de l@s que un millón han visto terminar sus subsidios, altas tasas de morosidad y endeudamiento, producción industrial bajo mínimos, continuos EREs que dejan sin sustento a miles de familias cada semana, miles de personas malviviendo de la caridad, y preocupación, miedos y tristeza en la cabeza de millones de asalariad@s que temen quedarse sin empleo…
Para redondear esta situación, el gobierno del PSOE no plantea un cambio de modelo productivo, sino que regala, sin ningún control efectivo, cientos de miles de millones a la banca, y nuestros impuestos van a parar a los avariciosos bolsillos que se llenaron hundiendo la economía en la época de bonanza y que ahora se los vuelven a llenar volviendo a llevarnos a la misma situación de antes: una economía basada en el ladrillo y el sol, la especulación y la avaricia, los chanchullos y el amiguismo, que mantiene a una minoría viviendo a cuerpo de rey a costa de la mayoría de la población explotada y alienada.
La reforma de la Ley de extranjería se convierte en un claro ejemplo de cómo, cuando las cosas van mal para los de arriba, se potencian ataques sociales. Ésta reforma supone un evidente regresión en los derechos de la población inmigrante y de la nativa, reincide en la idea de la Europa Fortaleza, evita ir al fondo de las causas de las migraciones, ataca la solidaridad como valor universal hacia los desfavorecidos y ahonda en medidas judiciales, policiales y represivas contra un colectivo social que lleva años sufriendo ataque tras ataque

sábado, 7 de noviembre de 2009

LA DEMOCRACIA DE LOS BOMBARDEOS REINA EN AFGANISTAN. ¡ OTAN NO! TROPAS FUERA


¿Irak misión de guerra, Afganistán misión de paz?

OBAMA llegó a la Casa Blanca con un programa semejante al que aupó a Zapatero a la Moncloa en 2004: no a las “guerras ilegales” (Irak), sí a las “guerras justas” (Afganistán). La primera era una aventura “unilateral” de Bush que, en palabras de Obama, era un rodeo injustificable en la “guerra global contra el terrorismo”, cuyo epicentro sitúa en Afganistán. Bajo la nueva Administración norteamericana, Afganistán debía convertirse en una cruzada “multilateral” por la paz y la democracia, en la que se recompondrían, en el fraternal marco de la OTAN y con la bendición de la ONU, las maltrechas relaciones de la “comunidad internacional” ocasionadas por los mandatos de Bush junior.
Estrategia Obama Para Obama, como para Zapatero, la retirada ordenada de Irak constituía una potente fuente de legitimación para iniciar su mandato. A estas alturas conocemos la naturaleza de su “imperialismo con rostro humano”.
Obama pretende combinar la continuidad del despliegue militar (ha aumentado en 30.000 soldados el contingente estadounidense en los últimos meses) con una ofensiva diplomática para asociar a él a la mayor cantidad de países. A los 450 militares aportados por el Estado español para apuntalar la grotesca farsa electoral de la semana pasada, Zapatero ha decido añadir 200 militares más, ante la evidencia de que las tropas españolas viven en un “estado de máxima alerta” (no muy propio de una misión de paz…) ante los ataques talibanes… Así pues, la dotación española va a alcanzar los 1.000 soldados. Pero los planes de Obama para “pacificar” Afganistán incluyen una creciente intervención directa en Pakistán, así como una mayor presión sobre la cúpula militar de este país para comprometerla en el combate antitalibán en los territorios fronterizos. Esta nueva huída hacia delante –muy parecida a la que protagonizó Nixon al extender a Camboya la Guerra del Vietnam– puede tener repercusiones gravísimas y llevar a ese país de 175 millones de habitantes (y que posee la bomba atómica) al borde de la guerra civil. Todo parece indicar que, si las autoridades pakistaníes no ordenan al ejército combatir a los norteamericanos que penetren en suelo pakistaní, será casi imposible evitar que éste se fracture (como ya sucede en buena medida con la inteligencia militar, fuertemente infiltrada por los fundamentalistas, como evidenció el espectacular asesinato de Benazir Bhutto en diciembre de 2007). Esta crisis interna pakistaní, y el consiguiente peligro de descomposición, se ha agudizado
gravemente a raíz de los combates entre ejército y milicias talibanes que tuvieron lugar en el Valle de Swat esta pasada primavera. Creciente inestabilidad… nerviosismo en la OTAN
La multiplicación de los ataques de la insurgencia con ocasión de la grotesca farsa electoral celebrada estos días y la creciente brutalidad de los ataques de la OTAN, simbolizada por la masacre de 95 civiles en el bombardeo alemán de la semana pasada, inauguran una nueva fase de turbulencias.
Casi ocho años después de la caída del régimen talibán, en 2001, y de la puesta en marcha de una difícil “reconstrucción”, la incertidumbre sobre el porvenir del país es mayor que nunca. El creciente nerviosismo de la administración de Obama y del Estado Mayor de la OTAN se debe fundamentalmente al hecho de que Hamid Karzai ha iniciado en 2008 un giro “nacionalista” que busca oponer un contrapeso a la influencia de Washington y, más allá, a la de Londres, cuyas ingerencias más sutiles –y su pasado colonial– resultan crecientemente incómodas. Tres potencias regionales se están aprovechado del espacio que se abre: Rusia, Irán y China. Geopolítica y raíces del conflicto: de la Guerra Fría a la guerra contra el terrorismo. Washington e Islamabad (capital de Pakistán) impulsaron el desarrollo de movimientos islamistas para combatir durante los años 80 a los soviéticos y al régimen laico de Kabul (capital de Afganistán). Los ayer “luchadores de la libertad” financiados por la CIA en su cruzada antisoviética se volvieron contra sus amos cuando, tras la caída del Muro de Berlín, dejaron de recibir la financiación de la que habían disfrutado por parte del imperialismo yanqui y de la monarquía feudal saudí (principal aliado de EE.UU. en la región desde la Segunda Guerra Mundial). Tras los atentados de Al Qaeda (una red de combatientes fundamentalistas auspiciada en sus orígenes por la CIA) del 11 de septiembre, el gobierno norteamericano no tuvo reparo en declarar la guerra a sus viejos aliados. Sin embargo, no fue tan fácil imponer ese viraje al régimen pakistaní,
fuertemente comprometido en el apoyo a los talibanes. Pakistán siempre ha tenido interés en lograr un régimen afecto en Afganistán y en debilitar a la URSS, el antaño principal aliado de su gran enemigo: la India.
Hoy, la brutalidad de la guerra de ocupación en curso liderada por Estados Unidos, una guerra “que no puede ganarse” (como ya admite el propio alto mando estadounidense), y la generalización del antiamericanismo en la zona están permitiendo una creciente concurrencia de intereses de las distintas potencias regionales.
Rusia es una potencia de Asia central con crecientes pretensiones de influencia en la zona y que ha aprendido la lección de que mantener un perfil bajo y evitar aventuras militares es más eficaz para afianzar sus intereses geopolíticos a largo plazo. Parece que Karzai tiene intención de adquirir armamento ruso, mientras que la OTAN necesita colaboración rusa para abrir líneas de aprovisionamiento al norte de Afganistán que eviten los sabotajes que sufren en el norte de Pakistán.
Apoyándose en la minoría chiíta del país (tradicionalmente perseguida por los talibanes sunitas), Irán también está tomando posiciones en Afganistán tras haber con quistado una considerable influencia en Irak. Irán hará todo lo que esté en su mano para debilitar la presencia militar norteamericana en la región, percibida como una amenaza directa. En fin, China tiene dos grandes objetivos a la hora de extender su influencia en Asia central: a) controlar los focos islamistas susceptibles de desestabilizar sus propias regiones fronterizas, en particular la provincia de Xinjiang, poblada mayoritariamente por Uigures musulmanes. b) explotar los recursos naturales de la zona. Por el momento, esta política está dando sus frutos: han obtenido la concesión para explotar la mina de Aynak, la segunda reserva mundial de cobre.
Zapatero apoya una guerra colonial Tras ocho años de guerra, Afganistán es un caos total donde reina el terror, la corrupción, las mafias y el nepotismo. La camarilla mafiosa en el poder negocia con fracciones talibanas para perpetuarse, a cambio de imponer nuevas brutalidades a las mujeres afganas. El silencio de la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, al respecto de las nuevas violaciones de los derechos de las mujeres es estruendoso. Esta es la “democracia” que dice defender Zapatero cuando acaba de aprobar el envío de 200 soldados más a la guerra. Hablemos claro: ésta es una guerra de rapiña “multilateral” por un reparto más justo del botín de la Guerra Fría que el que permitía Bush a sus clientes europeos en Irak. Ni más, ni menos.
Por ello, desde Izquierda Anticapitalista creemos que debemos contribuir decididamente a destapar esta farsa sanguinaria y volver a levantar una agenda de movilizaciones unitarias contra la guerra y el envío de tropas a Afganistán y por la retirada inmediata y sin condiciones del contingente español.

viernes, 30 de octubre de 2009

CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO Y POR LA JUSTICIA SOCIAL ¡CAMBIEMOS EL MUNDO, NO EL CLIMA!


Izquierda Anticapitalista

Evidencia científica, irresponsabilidad política

Desde que el IPCC (Panel Internacional Sobre Cambio climático) emitió su primer informe a principios de los 90, era evidente que la comunidad científica señalaba un grave problema ambiental que exigía una respuesta política proporcionada y urgente. Tras la publicación de su 4º informe, en 2007, las evidencias acumuladas son tan clamorosas que hoy, la táctica del gran capital y de los gobiernos no es ya desprestigiar las evidencias científicas, sino tomar la iniciativa y hacer del cambio climático un nuevo negocio y pasarle la factura a las víctimas de siempre: el planeta, los pueblos del Sur, las clases trabajadoras del Norte y las generaciones futuras. El último informe del IPCC, fechado en 2007 es concluyente al respecto. Once de los doce años más cálidos desde 1850 se han registrado entre 1995 y 2006. La temperatura media global ha aumentado 0,74 ºC de 1906 a 2005. Al tiempo que la tendencia al aumento de la temperatura de los últimos cincuenta años prácticamente dobla la de los cien anteriores. El incremento de gases de efecto invernadero, lejos de reducirse, sigue creciendo y lo hace a velocidad mayor de la prevista.
A nadie se le escapa ya que el cambio climático se concreta en catástrofes naturales cada vez más intensas y habituales. Es decir, manifestaciones meteorológicas cada vez más extremas: olas de calor sofocantes, sequías extremas, desastrosas inundaciones, huracanes como el Katrina o el de Birmania de 2008. Otros elementos clave que está provocando el calentamiento global es un ascenso del nivel del mar en todo el mundo, el retroceso de los casquetes polares, la desaparición de viejos glaciares… Todos estos fenómenos pueden provocar saltos cualitativos dramáticos en lo que especta a reducción de la biodiversidad y a la desaparición de ecosistemas enteros. Es más, si rebasamos un cierto umbral de irreversibilidad, el cambio climático puede entrar en una especie de efecto bola de nieve en el que se genere emisiones suplementarias de CO2,, o que se ocasionen también las llamadas “sorpresas climáticas”, como las fugas de metano (CH4, un gas de efecto invernadero 20 veces más potente que el CO2) almacenado en el permafrost y en algunos lechos marinos, que dispararían el cambio climático y lo harían incontrolable.
Todo ello tiene una traducción inmediata en la fragilización de la subsistencia en los cinco continentes: la desaparición de la pesca, de los cultivos y de otras actividades económicas constituye una catástrofe irreversible en muchos países, sobre todo del Sur. Evitar que las catástrofes climáticas concretas que se están multiplicando hoy en el mundo muten en una catástrofe ecológica, económica, social y política, a la vez global y permanente, todavía está en nuestras manos, pero el tiempo se está agotando.
Crisis capitalista, crisis climática
El calentamiento global se debe a más de doscientos años de quema de combustibles fósiles como alimento del capitalismo industrial moderno y en menor medida a una reducción de los grandes bosques capaces de absorber el CO2. El desarrollo capitalista y su conversión en un sistema mundial se ha basado siempre en la disponibilidad de energía barata y altamente contaminante: primero el carbón, después el petróleo… La energía barata ha sido imprescindible para imponer una división mundial del trabajo y crear un mercado mundial de mercancías y capitales. Pero también para que el capital pudiera ir sustituyendo fuerza de trabajo por maquinaria, bienes de equipo y energía. La globalización ha consumado la internacionalización del capitalismo al precio de haber desencadenado un desequilibrio ecológico sin parangón en la historia del planeta. Hoy el capitalismo mundial está atravesando una crisis profundísima, sólo comparable a la de los años treinta del siglo XX. Esta crisis es una crisis de sobreproducción, en la que las fuerzas productivas capitalistas han llegado a un nivel tal de producción y las relaciones sociales capitalistas han generado un grado de desigualdad tal -entre clases y entre pueblos- que es imposible que se resuelva sin un reparto radical de la riqueza, del trabajo y del tiempo que parta de una reformulación radical de las necesidades humanas, de las prioridades de producción y de una planificación democrática capaz de introducir una racionalidad social y ecológica totalmente ajena a las fuerzas ciegas del mercado. Es decir, que la crisis actual no se puede resolver de un modo duradero -esto es, sin repetir la huída hacia delante neoliberal, que sólo ha conseguido postergar durante treinta años la depresión haciéndola más profunda y brutal- en el marco del capitalismo. Siguiendo la vieja fórmula de Marx, hace tantos años que el capitalismo mundial está maduro para construir el (eco)socialismo que esas mismas fuerzas productivas están mutando en fuerzas destructivas que amenazan el futuro de todas las especies, incluida la nuestra.
La respuesta capitalista: privatizar los beneficios y socializar las pérdidas
Pues bien, la respuesta capitalista, tanto a la crisis como al cambio climático, es justamente cambiar algo para que todo siga igual. Después de haber legislado a favor del capital financiero durante años, los principales gobiernos inyectan cantidades astronómicas de dinero público para salvar a las entidades que han precipitado la crisis... sin exigir a cambio ni tan siquiera una revisión de sus políticas. En el terreno del cambio climático están abriendo campos de negocio “verde” a multinacionales energéticas ligadas a la gestión de la energía nuclear y a los hidrocarburos. En lugar de asumir su responsabilidad en el cambio climático global, los países imperialistas han renunciado a modificar sus economías para limitar sus emisiones y han buscado subterfugios para eludir conseguir las reducciones a que se comprometieron.
Al mismo tiempo, intentan despistarnos echando toda la culpa del cambio climático al crecimiento demográfico en el Sur (que, por otro lado se está reduciendo y, además, tiene un impacto mínimo a este nivel) y a la "voracidad" de las nuevas potencias emergentes.
Resumiendo, el gran capital quiere aprovechar la crisis para imponer nuevas deslocalizaciones, nuevos planes de “flexibilización” del trabajo, nuevas políticas de austeridad para las clases populares, sin alterar en lo más mínimo un reparto de la riqueza cada vez más desigualitario y un modelo de producción y consumo absolutamente insostenible. Es tarea de la izquierda anticapitalista ligar la lucha por la defensa de los derechos sociales y la necesaria reconversión ecológica de la industria, de las fuentes energéticas, de los sistemas de transporte y de la agricultura. No hay salida verde a la crisis sin romper con la lógica capitalista, no hay salida socialista a la crisis que no siente las bases de una reconversión ecológica de la economía y una reconciliación con el planeta.
Cambiemos el mundo, no el clima: ¡autogestión, soberanía energética y reparto de la riqueza!
El sistema capitalista mundial ha centralizado la toma de decisiones en un puñado de países (G8, G20, etc...) que intentan imponer su voluntad a toda la humanidad. El poder del mercado mundial limita a los pueblos a la hora de decidir su futuro político y económico. Es imposible cambiar de rumbo sin romper con el mercado mundial y sus imposiciones, así como con las instituciones de la “gobernanza” mundial (Banco Mundial, FMI, OMC). El futuro pasa por una transferencia de tecnologías limpias a los países empobrecidos y por la lucha por la soberanía alimentaria, energética y política de los pueblos. El control de las fuentes de energía fósil y nuclear ha estado ligado históricamente a la lucha por la hegemonía militar, política y económica de las grandes potencias. El desarrollo de energías alternativas (en su mayoría directa o indirectamente relacionadas con la energía solar), la creación de economías más autocentradas regionalmente que demanden menos movilidad y consumo energético (que no autárquicas) y el acceso de los campesinos a la tierra en ruptura con el latifundismo y las multinacionales agroalimentarias permite un mayor grado de descentralización y de autogestión por los pueblos. Las grandes decisiones económicas deben recaer en los principales interesados: los pueblos.
Necesitamos reorientar el gasto público para iniciar una reconversión ecológica de la industria y crear nuevos empleos que cubran necesidades sociales y/o medioambientales que deben expandirse frente a las satisfechas por la sociedad de consumo: salud, educación, ocio y cultura, atención a la tercera edad o a la infancia, recuperación de espacios públicos urbanos y naturales… Y todo ello con una reducción del tiempo de trabajo que nos permita repartir el empleo y la riqueza.
El coste de no actuar frente al cambio climático se estima en pérdidas del PIB mundial entre el 5 y el 20%, el coste de la actuación en el 1%. Se necesitan potentísimas inversiones públicas para modificar en profundidad los sistemas de movilidad imperantes. Para ello debemos hacer una crítica demoledora al modelo de crecimiento basado en el monocultivo del ladrillo del PP y del PSOE en los 10 años anteriores. Un modelo que ha constituido un verdadero ecocidio y que, cuando ha llegado su lógico agotamiento, ha dejado a millones de trabajadores y trabajadoras endeudadas y en el paro y a una pequeña minoría con los bolsillos bien llenos. Hemos construido modelos de ciudad difusos donde la satisfacción de las necesidades más elementales requerían de la movilidad privada, devorando más y más suelo.
Se trata de iniciar pues una reconversión basada en una nueva cultura del “buen vivir” al alcance de todos y reconciliable con el planeta, abandonando modelos importados y superando la tiranía de la sociedad de consumo. Pero la potenciación de la investigación y la aplicación de nuevas fuentes energéticas limpias juega un papel estratégico en la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy el lobby nuclear vuelve a la carga defendiendo esta forma de energía tan peligrosa como económicamente ruinosa para los bolsillos de los usuarios y contribuyentes. Es imposible sustituir los combustibles fósiles por producción de energía nuclear. Esta fuente sólo cubre el entre el 3 y el 4% de la energía que consume el planeta. La única forma de reducir la dependencia de los combustibles fósiles es desarrollar energías alternativas directa o indirectamente relacionadas con esa megacentral energética, gratuita, duradera y segura que se llama Sol. Pero el desarrollo de las energías alternativas tiene que hacerse creando un verdadero servicio público energético con gestión democrática y transparente de las empresas que operan hoy en día en el Estado español.
¡El clima no está en venta! Calentemos el clima de las movilizaciones sociales
La ciudadanía no puede confiar en gobiernos ni multinacionales para salvar el clima, ya que son parte del problema, no de la solución. Tampoco hay que creer en soluciones tecnológicas mágicas que resuelvan el problema sin modificar en profundidad el modelo socioeconómico. El cambio climático no es una fatalidad “natural”, sino una catástrofe social. Ciertamente, los cambios en los hábitos individuales son necesarios para reducir el despilfarro y el consumo desmesurado, pero son totalmente insuficientes para cambiar el modelo de producción y de consumo, aunque representan un germen de una sociedad nueva. Ello sólo es posible construyendo un amplio movimiento social que una en un mismo combate la reconversión ecológica de la economía y la defensa y ampliación de los derechos sociales. El cambio climático es el fenómeno que sintetiza todos los grandes problemas ambientales de nuestro tiempo, que nos obliga a buscar una alternativa coherente de conjunto al capitalismo y, por consiguiente, permite federar las campañas ecologistas más o menos dispersas que conocemos y tejer una alianza entre éstas y el movimiento obrero organizado que resiste a la crisis capitalista. Es fundamental implicar al máximo de organizaciones sindicales y comités de empresa en esta lucha, sobre todo a los sectores que entienden que la defensa de los puestos de trabajo no debe hacerse a costa de mantener industrias antiecológicas, sino luchando por una reconversión ecológica de conjunto.
Todo apunta que las tecnologías limpias son mucho más intensivas en trabajo que las convencionales. Una producción y transportes descarbonizadosy por supuesto una economía ambientalmente sostenible- generarán un mayor volumen de puestos de trabajo que los actualmente existentes. Pero puede haber desfases temporales o espaciales entre los empleos perdidos y los empleos generados, por ello es necesario que la izquierda y el movimiento sindical se anticipen y e identifiquen:
Las consecuencias adversas en cada sector y en cada país que pudieran derivarse sobre todo en relación con el empleo y la justicia social y territorial.
Las opciones más eficientes y menos costosas en términos sociales.
Las oportunidades que se puedan derivar para el desarrollo de una nueva economía.
Por todo ello, es fundamental que la izquierda anticapitalista impulse amplias plataformas contra el cambio climático, en todas las localidades y barrios. Es necesario movilizarse para ir a la manifestación de Barcelona el próximo 31 de octubre y que se vayan preparando en los diversos territorios manifestaciones descentralizadas el 12 de diciembre, fecha clave para desarrollar una movilización internacional en defensa del clima, coincidiendo con la cumbre en Copenhague.
Aquí los gobiernos seguirán buscando excusas para postergar las medidas radicales de reducción de emisiones que la mayoría de los científicos creen ineludibles. Todo ello se concretará en una renegociación de los términos del comercio de derechos de emisión. Nuestra consigna debe ser muy clara: “responsabilidad conjunta pero diferenciada” en la lucha contra el cambio climático. Es decir, que las reducciones más drásticas deben ser obligatorias y proporcionales a los que hoy más polucionan, pero también históricamente más han polucionado. Los países que más deben reducir sus emisiones son los más desarrollados.
Por ello exigimos que la Cumbre adopte entre otras las siguientes decisiones:
Drástica reducción de emisiones mundiales de CO2 para evitar pasar el temible límite de incremento de 2ºC de la temperatura media y, para ello, las emisiones globales deben experimentar una inflexión a la baja a partir de 2015. En consecuencia, los países industrializados deberán reducir en 2020 sus emisiones por debajo del 40% respecto a los niveles de 1990. Esta reducción debe darse en el interior de cada uno de dichos países de forma obligatoria y sin recurrir a la compensación por inversiones en terceros países. Se debe lograr la reducción de la demanda de energía primaria en un 20% respecto a 2005 para 2020, conseguir que la contribución de las renovables a la energía primaria ascienda al 30% en 2020 y al 80% en 2050 respecto a los niveles de 1990.
Impulsar un nuevo modelo de generación de la electricidad de manera que las energías renovables cubran el 50% de la producción en 2020 y el 100% en 2050.
Apoyar el tránsito a una economía libre de carbono de los países empobrecidos mediante más y mejores ayudas para mitigar y prevenir los efectos del cambio climático. Ello implica crear un fondo de adaptación para los países empobrecidos, que se alimente de la fiscalidad sobre los combustibles fósiles y nucleares en los países industrializados y también facilitar la transferencia de tecnologías limpias de las metrópolis imperialistas a los países empobrecidos, en pago de la deuda ecológica.
Reforma radical de los denominados Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) que incluya el cese de la comercialización de reducciones de emisiones estratégicas y permanentes. Rechazamos los proyectos que pueden además causar nuevos daños ambientales y sociales, como los basados en la energía nuclear, las grandes obras e instalaciones hidroeléctricas, la deforestación para cambiar los usos del suelo y la captura y almacenamiento geológico del carbono.
Impulso de un nuevo modelo de movilidad sostenible mediante el transporte terrestre de personas y mercancías público colectivo y mayoritariamente electrificado, así como la reducción y racionalización del transporte marítimo y aéreo.
Cambio de modelo productivo cuyo objetivo es la producción limpia, mediante cambios también en materias primas, procesos, organización del trabajo y tecnologías.
Asegurar la transición justa mediante la protección de la calidad de vida de trabajadores y de sectores más vulnerables, así como la protección de la economía de las comunidades (diversificación económica, recursos públicos…)
Exigimos que el Gobierno español, que no sale de las proclamas, defienda en la Cumbre de Copenhague y la futura presidencia española de la Unión Europea las medidas propuestas.
La clase obrera no es ajena a la solución que se le de a los problemas ambientales asociados al calentamiento por emisión de Gases de Efecto Invernadero. Debe tener voz en el diagnóstico y en las alternativas.
¡SALVEMOS EL CLIMA, NO LOS BANCOS!

domingo, 25 de octubre de 2009

CONFERENCIA SOBRE LA REVOLUCION DE OCTUBRE DE 1934 EN SU 75 ANIVERSARIO

PRESENTACION DEL LIBRO: OCTUBRE DE 1934.INSURRECCIONES Y REVOLUCION

LUGAR: COLEGIO UNIVERSITARIO. SALA DE CONFERENCIAS 1ª PLANTA.
FECHA: Martes, día 27 de Octubre de 2009
HORA: 19, 30 HORAS.

CONFERENCIANTE Y AUTOR: ANTONIO LIZ (Casfigueiro, 1957). Licenciado en Geografía e Historia por la UNED, militante obrero y trabajador de hostelería. Militante de IZQUIERDA ANTICAPITALISTA.

ORGANIZA: IZQUIERDA ANTICAPITALISTA ZAMORA

martes, 13 de octubre de 2009

REPRESIÓN POLICIAL EN ZAMORA


El pasado día 13 de Julio de 2009, miembros de IZQUIERDA ANTICAPITALISTA ZAMORA, fueron retenidos por la policía nacional, mientras realizaban un mural, en el muro de un solar, de rechazo a la energía nuclear y por el cierre de la Central nuclear de Garoña, dentro de los actos que la organización ha estado llevando sobre este tema. Los compañeros fueron acosados por una patrulla, a la par de otros dos policías de paisano.

Esa noche los compañeros tuvieron que sufrir la actitud chulesca e intimidatoria de los miembros del citado cuerpo represivo. Se llevaron el material, pero a pesar de ello el mural fue terminado.

Cuando creíamos que su insolencia represora se quedaba en todo esto, los compañeros han recibido la notificación de que tendrán que acudir a un juicio de faltas como denunciados, el próximo día 19 de noviembre de 2009, por una falta de Deslucimiento de bienes.

Esto forma parte, de la realidad cotidiana, de esa represión continua, de esa persecución sorda y constante, que las organizaciones políticas revolucionarias y los movimientos sociales, venimos sufriendo por parte de los cuerpos represivos, de este régimen capitalista y de sus instituciones judiciales.

Por esto aunque lo que nuestros compañeros se juegan judicialmente, no es comparable a otras situaciones mas graves de represión, si llamamos a la solidaridad con ellos, pues mas allá de que el mural se hace en una fachada de un solar, estamos ante la lucha y la resistencia por la defensa de la dignidad.

Las fotos son lo suficientemente claras en el bien que “deslucimos”.